Japanese Cheesecake

Me encanta la lluvia y los cielos nublados. Soy de esas personas que si un día amanece nublado y después empieza a salir el sol, se cabrea porque ya se había hecho a la idea de que iba a ser un día gris.

En uno de los comentarios del post anterior, leía a una chica que decía que era feliz con una manta, una taza de café y un buen libro en un día de lluvia. Yo soy así, creo que uno de los sonidos que más me gusta es el de la lluvia repiqueteando en el tejado mientras yo estoy calentita en el sofá leyendo y los relámpagos y los truenos lo llenan todo.

 

 

Así que anoche podía haber sido una buena noche de otoño: la lluvia cayendo, el cielo iluminándose periódicamente con los innumerables relámpagos, y los truenos ensordecedores. El libro que tengo entre manos, “Una vacante imprevista” de J.K. Rowling (sí, la de Harry Potter), y el edredón, que bajó del altillo hace unos días, sobre mi cama.

Pero, como la vida no es perfecta, cuando anoche llegué al campo (aún seguimos allí hasta que termine la vendimia, que a este paso, igual llegamos a Navidad….), jarreaba de lo lindo. La bucólica imagen de una servidora leyendo con un chocolate caliente entre las manos se transformó en una carrera por sacar las cosas que había comprado del coche, mientras mi querido esposo peleaba con la pala del remolque para poder quitarla y ponerlo a cubierto ya que no había podido descargarlo en la bodega por la enorme cola que había cuando llegó. Todo ello aderezado con rayos y truenos, y muy preocupada porque él no se mojara (mucho) ya que hace un mes que salió del hospital por una neumonía….

En fin, que esta vendimia se está convirtiendo en “una serie de catastróficas desdichas”, y aún dando gracias porque ninguno ha caído enfermo, no se ha roto ningún tractor, nadie se ha cortado, y de momento, la uva no se está pudriendo.

 

 

Así que para alegrarnos un poco estos días, aquí tenéis la tarta de queso más maravillosa que ha pasado nunca por nuestro horno. Es una de las llamadas “japonesas” (que no sé yo el porqué del nombre, si alguien lo sabe, que me lo explique). Según Consuelo, da mucho trabajo, pero no la creáis, simplemente es que hay que montar las claras a punto de nieve y eso no le gusta porque tenemos una batidora poco potente. Aún así, no tardamos más de 20 minutos o media hora en prepararla, y el resultado merece muchísimo la pena. Es la tarta más esponjosa que he probado hasta ahora. Esta vez fui yo la que repetí y me comí ¡tres! trozos. Está deliciosa, no dejéis de probarla.

Y hacedme un favor, disfrutad de la lluvia y los truenos, ya que yo solamente puedo sufrirlo con resignación, jaja.

 

 

Me habéis dicho que no se puede comentar en la parte en español. No os preocupéis por comentar en la parte en inglés porque yo leo todos los comentarios (me encantan las cosas buenas que dicen de mi nena, qué se le va a hacer, al fin y al cabo, soy su madre…), y ya sabéis que, o bien Consuelo o yo misma, los contestaremos todos.

 

Japanese Cheesecake

Ingredients

  • 400 Gramos queso crema ligero
  • 60 Gramos azucar
  • 60 Gramos mantequilla (temperatura ambiente)
  • 6 yemas de huevo (temperatura ambiente)
  • 200 Mililitros nata (temperatura ambiente)
  • 10 Mililitros zumo de limón
  • 15 Mililitros ron
  • 80 Gramos harina de pastelería (o harina + maicena)
  • 6 claras de huevo (frías)
  • 100 Gramos azúcar (para el merengue)

Directions

1.
Precalentad el horno a 160ºC y empezad a hervir agua para el baño maría.
2.
Cremad el queso crema y 60 gramos de azúcar juntos. Añadid mantequilla y batid. Luego las yemas y la nata y batid otra vez. Ahora, el zumo de limón y el ron, y batís una última vez.
3.
Tamizad la harina dos veces, y cuando esté tamizada, añadidla al bol anterior de golpe.
4.
Empezad a batir las claras en un bol limpio y seco para hacer merengue. Añadid el azúcar en tres adicione y batid unos 5 minutos hasta que el merengue haga picos.
5.
Mezclad el merengue en el bol de la masa muy bien, hasta que todo esté bien integrado.
6.
Echad la masa en un molde desmontable y dadle unos golpecitos para eliminar las burbujas de aire.
7.
Colocad en la bandeja del horno con agua hirviendo y meted en el horno a 160ºC durante una hora. Bajad la temperatura a 150ºC y hornead otra media hora. Apagad el horno y dejad la tarta dentro con la puera abierta otros 15 minutos.
8.
Una vez fuera del horno, refrigeradla toda la noche.
9.
¡A disfrutar!

 

Que tengáis un buen fin de semana.

 

María José

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