Gofres de Plátano y Chocolate

¿Habéis empezado a vendimiar? Es la pregunta inocente que un amable cliente me hace esta mañana…..y casi me lo como…..

¿Por qué ? Os preguntaréis… ¿es que acaso tú vas a la viña a vendimiar y estás cansada? ¿Te duelen los riñones de agacharte? ERROR. Yo no vendimio, peeeeeeero, aquí va el planning de un día cualquiera de vendimia y de mis ocupaciones de “no vendimiar”.

 

Dado que me tocará ocuparme de la manutención de la familia durante estos días, mi jornada comienza al alba, igual que si fuera a la viña, con el fin de dejar preparada la comida. Continúo con labores de taxista, llevando a los churumbeles al instituto (os recuerdo que vivo en el campo), y regreso a fin de dejar la casa lo más recogida posible (ejem, lo que ve la suegra, básicamente). Recuerdo que soy una profesional liberada, y que una farmacia me espera en el pueblo, así que allí me llego hasta que a media mañana vuelvo a ponerme la gorra de taxista para acercar a un trabajador (pluriempleado) al campo, que solamente se puede incorporar a esa hora.

Depositado el trabajador en la viña, vuelvo a la farmacia para dedicarme “un poquito” a las labores propias del boticario. ¡Ja! Seguro que sonará el teléfono diciéndome que se les ha olvidado algún papel, alguien necesitará una pastilla o una crema….. En fin, que se prepara otro viaje antes de mediodía, qué se le va a hacer.

Dos y media, salida de los estudiantes del instituto. Recogida de los tres (que traerán tanta prisa como un caracol reumático) y llegada al campo a comer, cosa que habrá que hacer rápidamente porque a las tres y media continúa la jornada vendimieril (uy, que palabro), y ellos, que son buenos chicos después de todo, ayudan y se van a trabajar un par de horitas. Evidentemente, la que se queda de cenicienta recogiendo es la menda. Cuando ya está todo, aprovecho para dedicarme a tareas de avituallamiento (léase viaje al Carrefour o Mercadona) porque al día siguiente hay que comer (en mi familia tenemos la mala costumbre de comer todos los días, y más de una vez….), y llego con el tiempo justo para llevar a los trabajadores al pueblo y si me queda algún ratito, pues pasar por la farmacia, ¡que ya casi no me acordaba que yo trabajo allí!

 

Sin olvidar que hay que recoger contratos, llevarlos a firmar, preparar la charla de riesgos laborales, firmar de nuevo, pagar……todo ello en los breves intervalos de tiempo que me quedan entre viaje y viaje al campo, que el coche ya se sabe el camino (a veces hasta le llamo Kit, ¿os acordáis del coche fantástico?, yo lo odiaba)

Las nueve, hora de cerrar, corro a preparar la cena (si tengo suerte, y casi siempre la tengo, Consuelo ya la habrá hecho), y a acostar prontito que mañana empieza otro día igual de relajante……

Con este estrés, ya os podéis imaginar que las comidas tienen que ser fáciles de preparar, que gusten a todos, y que se puedan hacer con antelación. Consuelo fue previsora y durante el fin de semana estuvo preparando varias cosas que congeló y refrigeró para poder tener “reservas” durante estos días frenéticos.

Aquí tenéis una muestra.

Gofres de Plátano y Chocolate

Ingredients

  • 125 Gramos harina integral
  • 125 Gramos harina de fuerza
  • 6 Gramos levadura royal
  • 2 Cucharadas azúcar moreno
  • 1 huevo grande
  • 2 plátanos pequeños muy maduros
  • 240 Gramos yogur griego desnatadp
  • 240 Ml. leche semidesnatada
  • 50 Gramos chocolate negro (a trozos)

Directions

1.
Precalentad la plancha de gofres.
2.
Ingredientes secos en un bol, los líquidos a otro más grande.
3.
Añadid los secos a los líquidos y mezclad. La masa va a ser espesa, os aviso.
4.
Añadid el chocolate y cocinad de acuerdo a las instrucciones de vuestra gofrera.

Note

Un poco más de chocolate y yogur por encima nunca están de más.

 

María José

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